La prueba más evidente está por todas partes. Hace muy poco, Stone Island dedicó The Calm and the Chaos a las comunidades hardcore y metalcore, y pasó seis meses documentando a las personas, los lugares y la cultura que rodean la escena. En el centro del proyecto está Graham Sayle, cantante de High Vis, junto a personajes de bandas como Haywire, Knocked Loose y Angel Du$t.
Pero lo interesante no es que Stone Island se fije de repente en el Hardcore. Lo interesante es que el Hardcore siempre ha sido mucho más que música. Para entender por qué este momento resulta tan significativo, hay que volver al movimiento Youth Crew de mediados y finales de los 80.
Pocas bandas fueron tan importantes para ese movimiento como Youth of Today.
Formados en Connecticut en 1985 por Ray Cappo y John Porcelly, Youth of Today llegaron en un momento en que el Hardcore neoyorquino iba tomando direcciones cada vez más pesadas y metálicas. Su respuesta fue casi un reinicio: hardcore rápido y directo combinado con los principios straight-edge, la positividad, la comunidad y una identidad visual muy distinta. Su canción «Youth Crew» acabaría dando nombre al movimiento.
Pero Youth of Today no solo cambiaron cómo sonaba el Hardcore: cambiaron cómo podía verse un chaval hardcore.
En lugar de chupas de cuero, botas militares y crestas, Cappo, Porcelly y su gente se parecían mucho más a los deportistas de instituto que realmente eran. Chaquetas varsity. Sudaderas Champion. Pantalones cortos de deporte. Pantalones militares. Sudaderas con capucha. Pelo rapado. Zapatillas de running. Zapatillas de baloncesto de caña alta. Nike.
Porcelly ha descrito ese look como un rechazo a la idea de que había que vestirse como el típico punk para formar parte del punk. Él y Cappo eran deportistas; se vestían como ellos mismos. Lo que empezó con un puñado de chavales se convirtió rápidamente en un uniforme adoptado por los más jóvenes en toda la escena de la Costa Este. Y ese corredor de la Costa Este fue clave.
Connecticut, Nueva York, Nueva Jersey, Boston y las ciudades y suburbios de alrededor crearon una red increíblemente densa de bandas, crews, salas, tiendas de discos, fanzines y chavales que viajaban de concierto en concierto. La gira Break Down the Walls que Youth of Today hizo en 1987 fue un momento importante para llevar esa cultura más allá de Nueva York, mientras que la furgoneta, la gira y la red a su alrededor se volvieron casi tan importantes como los propios conciertos… Y dentro de ese ecosistema, la ropa se convirtió en otra forma de comunicación.
Podías entrar en una sala y entender algo de alguien al instante sin haber hablado con él. Una sudadera Champion, unos vaqueros remangados y unas Nike de caña alta podían decirte tanto sobre el lugar de alguien en la escena como el parche de su chaqueta.
Era la era de Michael Jordan, y la revolución Air Jordan estaba ocurriendo exactamente al mismo tiempo. Los chavales del Hardcore neoyorquino fueron de los primeros en abrazar la incipiente cultura sneaker, con Jordan, Dunk, Air Max, Air Revolution y todo lo que Nike iba sacando. Walter Schreifels ha contado cómo la escena incorporó las zapatillas a su propio uniforme, creando una relación entre el Hardcore y la ropa deportiva que más tarde sería enormemente influyente.
Los chavales del Hardcore no intentaban necesariamente ir a la moda. Intentaban construir una identidad propia. Y lo mismo pasó con el merch.
La camiseta dejó de ser un simple producto de merchandising para convertirse en parte del uniforme. Logos de bandas, lemas, nombres de crews y gráficos se diseñaban para llevarse, copiarse, intercambiarse y reconocerse. La camiseta podía llegar más lejos de lo que la banda llegaría nunca.
Esa idea siguió evolucionando a medida que la escena atravesaba los 90 y llegaba a los 2000. El sonido Youth Crew acabó volviendo con bandas como In My Eyes, Ten Yard Fight, Floorpunch y Bane, siendo Bane especialmente importante para mantener viva esa tradición.
Al mismo tiempo, la idea de la crew fue ganando cada vez más peso.
Grupos como DMS en Nueva York y FSU en Boston formaban parte de una cultura Hardcore posterior en la que crews, bandas e identidades locales se mezclaban de formas complejas. No eran bandas Youth Crew en el sentido histórico estricto, y sus culturas eran bastante más agresivas y territoriales, pero pertenecen al mismo linaje amplio de la Costa Este: la idea de que el Hardcore existe como una red de personas, no solo como una colección de bandas.
…Y, una vez más, el uniforme importaba. Distintas generaciones, distintas crews, distintas ciudades, pero el mismo instinto de crear un lenguaje visual propio de la comunidad. Eso es lo que hace tan interesante a la generación actual.
Porque bandas como SPEED no se limitan a sacar discos de Hardcore. Están construyendo mundos a su alrededor. Están desarrollando una relación reconocible entre música, merch, fotografía, zapatillas y ropa. Whispers y cada vez más bandas jóvenes hacen lo mismo, empujando hacia delante la parte visual de la cultura mientras beben de todo lo que vino antes.
Por eso vemos a las marcas cada vez más interesadas en el Hardcore. No es solo porque la música esté creciendo. Es porque la cultura que la rodea es increíblemente completa. Tiene su propia historia, sus propias referencias, sus propios códigos visuales y, sobre todo, una comunidad a la que de verdad le importa la autenticidad.
Y esa relación entre Hardcore y moda no es nueva.
La moda ha estado dentro del Hardcore desde el principio.
La diferencia es que hoy el resto del mundo está prestando atención.
Siempre nos han fascinado estos movimientos y la forma en que las comunidades crean sus propios lenguajes visuales. Gran parte de lo que hemos documentado a lo largo de los años es precisamente esta relación entre música, deporte, zapatillas, ropa y las personas que dan sentido a todo ello.
El Hardcore ha sido un foco especialmente importante para nosotros a nivel personal, y una escena que disfrutamos de verdad documentando. Tiene algo que sigue sintiéndose increíblemente auténtico: cómo una banda puede influir en lo que viste un grupo de chavales, cómo una camiseta puede convertirse en un pedazo de historia, cómo una zapatilla puede pasar a formar parte de un uniforme y cómo todo eso sigue evolucionando de una generación a la siguiente.
Así que sí, estamos totalmente a favor de que el Hardcore viva su momento.
Pero nos interesa todavía más recordar que este momento no ha salido de la nada.
Lleva casi cuarenta años construyéndose.
Youth of Today, Gorilla Biscuits, Bold, Judge, Bane, DMS, FSU y las innumerables bandas, crews y chavales que hubo entre ellos aportaron algo a una cultura que sigue reinventándose sin perder su identidad.
Y ahora una nueva generación recoge el testigo. Nosotros, encantados.
Todas las fotos son de Guillermo Erice.









